Selección de materiales para estructuras de construcción
A la hora de realizar una construcción, uno de los factores más importantes a determinar es el material principal que se va a utilizar para la estructura de la misma. Esta elección está influida por diversas causas como el presupuesto, el tiempo de construcción, el estilo deseado o las necesidades propias de la construcción y del terreno donde se ejecutará la obra.
En ciudades o pueblos grandes, es fácil encontrarse con diferentes tipos de estructuras dependiendo de la antigüedad de las construcciones y de su contexto histórico. Por ejemplo, las edificaciones entramadas, también conocidas como casas con entramado de madera, eran muy comunes en la Europa medieval. Se caracterizaban por estar construidas con un armazón de madera que posteriormente se rellenaba con materiales como ladrillo o piedra. Por otro lado, en la actualidad predominan las estructuras de hormigón armado, las cuales comenzaron a popularizarse a mediados del siglo XX debido a su durabilidad y resistencia.
Los materiales más utilizados para la construcción de estructuras son la madera, el hormigón, la mampostería y el acero. Cada uno de ellos presenta ventajas y desventajas que deben considerarse antes de elegir el más adecuado. Entre estos factores, destacan el coste, la resistencia, el comportamiento ante distintas condiciones ambientales y la rapidez de construcción.
Estructuras de madera
La madera ha sido utilizada como material de construcción desde tiempos antiguos. En algunos países, como Estados Unidos, es el material más común en viviendas residenciales, mientras que en Europa su uso ha sido menos frecuente. Sin embargo, debido al auge de las construcciones sostenibles y ecológicas, este material está ganando popularidad en España y otros países europeos. Su uso se ha extendido a estructuras ligeras, fachadas y acabados interiores.
El estilo rústico se adapta perfectamente a este tipo de construcciones, ya que la madera aporta calidez y crea un ambiente acogedor. Entre sus ventajas, se encuentra su ligereza, facilidad de manipulación y resistencia si se trabaja correctamente. Además, las estructuras de madera ofrecen un buen comportamiento ante terremotos, ya que su flexibilidad permite absorber parte de la energía sísmica.
No obstante, la madera requiere de un mantenimiento constante para evitar problemas de humedad y la aparición de plagas como termitas. Para garantizar su durabilidad, es necesario aplicar tratamientos protectores y elegir especies de madera resistentes.
Estructuras de mampostería
El sistema de mampostería emplea materiales como ladrillos, bloques o piedras unidos por argamasa o mortero para construir los muros y la estructura de la edificación. Este tipo de materiales es altamente versátil, ya que además de ser muy estéticos, ofrecen la oportunidad de poder construir todo tipo de elementos arquitectónicos como arcos, bóvedas, forjados, etc. por lo que se adaptan a numerosos estilos, como el clásico o rústico.
Uno de los principales beneficios de la mampostería es su capacidad aislante, tanto térmica como acústica. La piedra, en particular, regula bien la temperatura interior, proporcionando frescor en verano y retención del calor en invierno. El ladrillo, por su parte, es fácil de manipular y tiene un coste relativamente bajo, lo que lo convierte en una opción atractiva para proyectos de distintos presupuestos.
Sin embargo, las construcciones de mampostería requieren tiempos de ejecución más largos, ya que se debe esperar el secado del mortero entre las fases de construcción. Esto implica mayores costos en mano de obra y alquiler de maquinaria.
Estructuras de hormigón armado
El hormigón armado es el sistema constructivo más utilizado en la actualidad, además de ser el más duradero y resistente, ideal para edificios de gran altura y envergadura pues su combinación de cemento, agua, arena y grava ofrece una gran resistencia estructural.
Este material destaca por sus capacidades aislantes y su resistencia al fuego, reduciendo el riesgo de incendios y es de fácil disponibilidad, ya que se trata de un material bastante abundante y su vez, el mantenimiento es mínimo. Además, permite adaptar diseños arquitectónicos a diversas necesidades, optimizando el ahorro energético. El estilo que más se adapta a este tipo de estructuras es el contemporáneo e industrial.
Sin embargo, su principal desventaja es su elevado peso y volumen, lo que puede dificultar su capacidad de adaptación a movimientos sísmicos.
Estructuras de acero
Las construcciones de acero, también conocidas como steel frame, han ganado popularidad gracias a las casas prefabricadas. Son ideales para edificios de gran altura y diseños innovadores, ya que ofrecen seguridad y rapidez en la ejecución del proyecto ya que proporcionan seguridad en la construcción debido a su ligereza, resistencia y flexibilidad.
El acero se utiliza para conformar el esqueleto de la edificación, complementado con materiales como vidrio o ladrillo. Este sistema se adapta especialmente al estilo moderno y minimalista. Un aspecto importante a considerar es la rapidez con la que este material permite avanzar en la ejecución del proyecto. La estructura de acero se fabrica previamente en el taller, mientras en la obra se llevan a cabo los trabajos de cimentación. Luego, se transporta al sitio de construcción y, dado que no requiere tiempo de secado, puede ensamblarse de inmediato sin inconvenientes.
Sin embargo, las estructuras de acero también presentan ciertos desafíos por lo que es fundamental aplicar un tratamiento anticorrosivo adecuado antes de su montaje. Además, en caso de incendio, la estructura puede verse afectada, aunque existen pinturas especiales que prolongan su resistencia ante el fuego. Por último, es esencial garantizar un mantenimiento adecuado de estas estructuras, lo que representa un gasto adicional a considerar.



