Arquitectura integrada en la topografía de Menorca
La vivienda se desarrolla sobre una parcela de 618 m² y cuenta con una superficie construida de 195 m² distribuidos en dos plantas.
El proyecto aprovecha la pendiente natural del terreno para adaptarse de forma orgánica al paisaje y potenciar las vistas hacia el puerto y el entorno natural. La orientación de la vivienda ha sido cuidadosamente estudiada para favorecer la entrada de luz natural durante todo el día y generar espacios abiertos, cálidos y confortables.
La composición arquitectónica parte de una geometría limpia y minimalista que se ve enriquecida por pequeños desplazamientos volumétricos capaces de aportar dinamismo y singularidad al conjunto.
Diseño contemporáneo y espacios abiertos
Uno de los elementos más característicos del proyecto es el giro del volumen de la cocina, un gesto arquitectónico que permite generar una terraza privada vinculada a la habitación principal y crear diferentes relaciones visuales entre interior, exterior y paisaje.
El acceso principal se resuelve mediante un vaciado de la esquina del volumen, generando una entrada protegida y elegante que refuerza la sensación de ligereza del edificio.
La vivienda apuesta por una arquitectura contemporánea de líneas puras, grandes superficies acristaladas y espacios abiertos que favorecen la continuidad visual entre interior y exterior.
Luz natural y conexión con el paisaje
La fachada blanca y los grandes ventanales ayudan a potenciar la luz mediterránea y permiten que la vivienda cambie de aspecto a lo largo del día según la incidencia del sol.