El proyecto implicó la unificación de dos fincas contiguas, cada una con características estructurales y arquitectónicas diferenciadas. La primera finca correspondía a un edificio del siglo XIX de tres pisos y planta baja, cuya estructura se sustentaba en muros perimetrales de piedra y elementos de madera. Este inmueble estaba sujeto a las normativas del Plan Especial de la Rehabilitación Integrada del Casco Histórico de Bermeo, lo que requería una intervención respetuosa con su valor patrimonial.
Por otro lado, la segunda finca correspondía a un solar ocupado por una edificación más reciente que se encontraba en estado inacabado. Se trataba de una construcción de dos pisos y planta baja, cuya ejecución se había limitado a la cimentación, estructura metálica y forjados de chapa colaborante. Desde el punto de vista arquitectónico, este espacio ofrecía la oportunidad de diseñar un concepto diferente al planteado en el edificio histórico adyacente, permitiendo así respetar la identidad original de cada propiedad.
Para ejecución del proyecto se realizaron los siguientes trabajos:
– Rehabilitación de la piel del edificio histórico, eliminando elementos que alteraban su tipología original y recuperando su estética tradicional.
– Reconstrucción de las plantas del edificio mediante estructura metálica combinada con la ejecución de una cubierta de madera sobre los muros perimetrales. Se evitó la presencia de pilares en la zona bajo cubierta, maximizando la escala original del tejado y potenciando sus aleros.
-Para el solar colindante, se buscó crear un elemento más abstracto, con una construcción más ligera que se retraiga en sus últimas plantas y coronada con una cubierta retranqueada sobre una terraza con vegetación. La fachada se revistió con listones de madera, aportando un carácter contemporáneo sin desentonar con la identidad del casco histórico.
Tras dicha restauración, los dos solares han quedado comunicados planta a planta, compartiendo escalera y ascensor. Exteriormente, igualmente queda perfectamente reflejado que son dos propiedades históricamente distintas, manteniendo y armonizando heterogeneidad característica del Casco de Bermeo.
En el interior, se ha seguido una estética inspirada en el mundo marinero para dotar de carácter y personalidad a los apartamentos. Uno de los detalles más representativos de esta inspiración es la estructura metálica visible en las habitaciones, pintada en un azul petróleo evocador del color del mar y la esencia del ámbito pesquero. Además, el diseño de la señalética responde a una abstracción de las matrículas de los barcos pesqueros, aportando un toque gráfico distintivo.
El mobiliario seleccionado juega con texturas y tonalidades que refuerzan la atmósfera marítima, combinando elementos modernos con referencias al legado de Bermeo. Como parte de esta propuesta, el estudio diseñó el armario T, pensado para proporcionar el máximo confort a los huéspedes, asegurando funcionalidad y personalidad en cada estancia.