En Angulo arquitectura apostamos por un diseño arquitectónico donde la volumetría del edificio, cuyas formas geométricas básicas nacen en esencia del Suprematismo ruso, resuelvan la problemática del lugar. Se elige posar el edificio sobre una base que lo eleve sobre el nivel inicial, logrando así más protagonismo que el que la escala del solar le proporciona sobre el entorno. El esbelto volumen vertical, toma forma de pantalla frente al gran parque, que interaccionará con el público que lo rodee sirviendo de punto de atracción hacia el interior del edificio. Su piel se vuelve cóncava y con su gesto parece querer acercarse al público presente en la plaza. La plaza es el elemento de transición del exterior al interior, del parque al NCCA, el espacio al aire libre donde se podrán celebrar diferentes actos relacionados con el arte contemporáneo, directamente relacionado con el boulevard interior que forma el atrio en planta. Tras la gran pantalla se ocultan las salas de exposición que recogen los usos con mayor necesidad de espacio. Estos volúmenes pierden la rigidez de su predecesor para amoldarse al límite norte del solar y generar espacios intersticiales que enriquezcan la visita de los usuarios.
La gran pantalla, tributo a la séptima de las artes, atrae todas las miradas alrededor del parque que la precede, y es que tras ella se desarrolla el programa del Nuevo Centro de Arte Contemporáneo de Moscú, NCCA Moscú. Su plaza nos traslada sobre la vía de tráfico rodado que limita el solar, para introducirnos por el resquicio que queda bajo el volumen vertical, como si de una gigantesca puerta se tratara, dando paso al luminoso atrio-boulevard. Este es el corazón del edificio, el punto de partida que nos guiará hacia nuestro recorrido como visitantes del amplio espacio de exhibición, como espectadores que disfrutan del auditorio. En definitiva, éste es un espacio de interacción entre las personas y el arte, en todo su amplio abanico. Las salas de exposición y el auditorio principal se ubican en los volúmenes ocultos tras el edificio pantalla, y es éste el que alberga en sus plantas bajas el restante programa más público, para dejar los espacios privados residenciales y de administración en las plantas altas, que dispondrán de acceso independiente desde planta primera.