Para entender la importancia de este hotel, es necesario remontarse al siglo XVII, cuando el recinto urbano de lo que hoy conocemos como Casco Viejo comenzó a quedarse pequeño. La expansión natural de la ciudad se dirigió hacia El Arenal, que pronto se convirtió en el epicentro de la vida social, financiera y cultural del Bilbao de la época. Este crecimiento trajo consigo la inauguración de diversos hoteles, entre los que destacó el Gran Hotel de Inglaterra, considerado el más emblemático de la ciudad.
Inaugurado en junio de 1876, poco después de finalizar la última guerra carlista, el hotel fue propiedad de los señores Zubillaga. Su ubicación privilegiada frente al Arenal, lo convirtió en protagonista de innumerables postales turísticas. El arquitecto Alfredo de Acebal fue el encargado de dirigir las obras, logrando una distribución acertada de las habitaciones dentro del limitado terreno disponible. Su diseño buscaba armonizar la sencillez y la elegancia con la ventilación, el confort y los requisitos higiénicos de la época, lo que lo convirtió en un referente de hospitalidad.
Entre 1948 y 1951, el edificio fue objeto de una ampliación y reforma bajo el proyecto del arquitecto Rafael Fontán, dando paso al Hotel Almirante. Este nuevo hotel adoptó un estilo más clasista y monumental, eliminando el coronamiento del chaflán curvo con la calle Correo para incorporar un cuerpo central destacado hacia la ría. Posteriormente, en 1977, se llevó a cabo otra reforma que conservó la estructura principal del edificio, transformándolo en la sede de la Cooperativa de Crédito Caja Rural Provincial de Vizcaya, que más tarde se convertiría en Laboral Kutxa.
El NYX Hotel, cuyo nombre está basado en la diosa griega que representa la personificación de la noche, nace con un concepto hotelero que se caracteriza por su enfoque cosmopolita, innovador y profundamente artístico. El arte, en todas sus formas y corrientes, tiene un papel protagonista en cada rincón del hotel, convirtiéndolo en un espacio donde la creatividad y el diseño se funden con la experiencia del huésped.
La remodelación ha sido prácticamente completa, conservando únicamente algunos elementos originales como la fachada y la escalera que da acceso a las habitaciones. En la planta baja se ha creado un espacio diáfano que recibe a los visitantes desde la calle Correo, complementado por una impresionante claraboya situada en el tejado. Esta estructura atraviesa el corazón del edificio hasta la planta cero, generando un efecto visual atractivo y luminoso que conecta todos los niveles del hotel.
El hotel cuenta con 105 habitaciones cuidadosamente equipadas para ofrecer la máxima comodidad. Se ha prestado especial atención a la incorporación de tecnología de última generación y gadgets electrónicos imprescindibles para el viajero moderno.
Uno de los espacios más destacados del Hotel NYX es su espectacular terraza panorámica, formada por dos azoteas que ofrecen vistas privilegiadas de Bilbao. Este espacio cuenta con servicio de bar, zona chill out y áreas de descanso, convirtiéndose en un punto de encuentro ideal para relajarse durante las noches bilbaínas.
Las instalaciones del hotel se completan con un restaurante que ofrece una propuesta gastronómica moderna y una sala de reuniones con capacidad para 45 personas, ideal para eventos corporativos o encuentros culturales. La versatilidad de estos espacios permite que el hotel sea tanto un lugar de descanso como un punto de encuentro para la comunidad creativa y empresarial de Bilbao.
El NYX Hotel se presenta como una propuesta atrevida y artística, pensada especialmente para los viajeros apasionados por la ciudad, el arte, la cultura y las últimas tendencias. Su identidad se define por el concepto lifestyle, que impregna cada detalle del hotel con modernidad y sofisticación urbana, tanto en su arquitectura exterior como en sus espacios interiores. Bilbao, una ciudad con una creciente inquietud artística, se convierte en el escenario perfecto para esta experiencia.